Metán

El homenaje de un niño metanense al Papa Francisco: un gesto de fe que atraviesa generaciones

Genaro Duarte, un niño de seis años de la ciudad de Metán, conmovió a su comunidad al rendir un homenaje al Papa Francisco tras su fallecimiento. El pequeño, alumno del colegio parroquial Mons. Roberto José Tavella, pidió encender una vela y rezar por el Papa en la iglesia Señor y Virgen del Milagro, en un acto de fe que ha tocado profundamente a todos los que lo rodean.

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El legado del Papa Francisco, un hombre que desde su nombramiento tocó a millones de personas alrededor del mundo, trasciende generaciones, fronteras y corazones. Su mensaje de cercanía, humildad y servicio caló hondo en diversas partes del mundo, llegando a los más pequeños, a los más grandes, a todos los que, de una u otra forma, han sentido la llamada a “hacer lío” por la fe. En su mensaje, el Papa invitó a los jóvenes a salir, a no tener miedo de alzar la voz, de hacer el bien, de transformar el mundo desde sus propias posibilidades. Hoy, en un rincón de Salta, en la ciudad de Metán, este legado se hace carne en un niño de seis años que, con una pureza admirable, decidió rendir su propio homenaje al Santo Padre.

Genaro Duarte, alumno del colegio parroquial Monseñor Roberto José Tavella, es un pequeño que, sin comprender la magnitud de la pérdida, decidió tomar una acción concreta en memoria del Papa que marcó su vida de una manera tan profunda. Al enterarse del fallecimiento de Francisco, Genaro le pidió a su madre encender una vela en la iglesia Señor y Virgen del Milagro, en un gesto lleno de fe y cariño por el Papa que tanto predicó la cercanía y el amor al prójimo.

“Cuando salí del colegio, me dijo que quería ir a la iglesia a rezar por el Papa”, contó su madre, conmovida. “Él siempre ha sido muy devoto, le gusta rezar y mirar videos sobre santos. Nunca le dijimos que lo hiciera, él mismo lo pidió. Esta vez, fue él quien nos motivó”. Y así, madre e hijo se dirigieron a la Parroquia, donde Genaro, con su alma llena de pureza, se arrodilló frente a una imagen del Papa Francisco, encendió una vela y ofreció una oración en su honor.

El pequeño, con tan solo seis años, no solo es un ejemplo de devoción personal, sino que también refleja la huella que el Papa Francisco ha dejado en generaciones como la suya, que aún son muy jóvenes para comprender las complejidades de la vida, pero que con humildes gestos, como el de este niño, se conectan con la esencia de la espiritualidad.

Este gesto no es un hecho aislado. Genaro, desde que tiene memoria, mostró una relación muy especial con la fe. El año pasado pidió una imagen de la Virgen de Guadalupe como regalo, y este año, para su cumpleaños, solicitó una imagen del Señor y la Virgen del Milagro, santos patronos de Salta.

El Papa Francisco, con su mensaje universal de amor y fraternidad, deja una huella que sigue viva en los corazones de aquellos que lo vieron como un líder espiritual cercano, sensible y humanitario. A través de niños como Genaro, su legado continúa fortaleciéndose y renovándose, recordándonos que la fe no tiene edad, que las enseñanzas del Papa siguen activas en los más pequeños, y que el amor y la oración trascienden generaciones.

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