Hay momentos donde la asistencia material no parece alcanzar y el pueblo recurre a lo más profundo de su identidad. Hoy, mientras los equipos de Desarrollo Social recorren las calles anegadas y los vecinos intentan salvar lo poco que les queda, una imagen conmovió a todos: la salida de San Francisco Solano de su templo.
La decisión de movilizar la imagen del Santo Patrono no es un hecho menor. En El Galpón, una localidad de raíces profundamente católicas, sacar a su santo patrono a la calle fuera de sus festividades habituales es un acto de extrema necesidad espiritual.
Ante el nuevo golpe de la naturaleza —que volvió a sumergir barrios enteros bajo el barro y el agua—, los fieles se congregan en un rezo colectivo. La imagen fue sacada a modo de plegaria, un pedido desesperado para que cesen las lluvias y para que el pueblo encuentre finalmente un respiro tras tantos temporales consecutivos.
Mientras la plegaria recorre los rincones del pueblo, la realidad operativa sigue siendo crítica. El Ministerio de Desarrollo Social continúa entregando colchones, agua y comida a las familias damnificadas y el municipio trabaja en diferentes sectores de la ciudad, aunque el suelo saturado dificulta las tareas.