Metán

Legado de campeones: La historia de esfuerzo y disciplina detrás de los hermanos Villar

Con apenas 11 y 10 años, Tomás y Julián Villar pusieron a Metán en la cima del Mountain Bike nacional. Tras una exigente temporada que recorrió Neuquén, Salta y San Juan, los hermanos demostraron que el talento se hereda, pero la gloria se construye con entrenamiento diario, desayunos a solas y una pasión inquebrantable.

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Hay victorias que se explican en el podio, pero hay otras que se entienden en el silencio de la mañana, cuando dos niños se levantan sin que nadie los llame, se preparan el desayuno y alistan sus bicicletas. Esa es la realidad de Tomás (11) y Julián Villar (10), los hermanos que acaban de sacudir el ciclismo argentino.

El Campeonato Argentino de XCO 2026 no fue una carrera de un día; fue una batalla de resistencia que constó de tres fechas: el debut en el frío de Neuquén, la adrenalina de ser locales en Metán y la gran final en el exigente suelo de San Juan. Allí, Tomás se consagró Campeón Argentino y Julián obtuvo un heroico Subcampeonato.

Para los hermanos Villar, el éxito no es una casualidad. Entrenan dos horas por día y, en la previa de la final, llegaron a recorrer hasta 90 kilómetros en una sola jornada. «El circuito de San Juan era muy difícil, había mucha arena suelta y subidas muy duras», relató Tomás, quien a su corta edad entiende la clave del alto rendimiento: «Si no entreno, no rindo. Hay días que no tenés ganas de salir, pero tenés que salir igual».

Esa mentalidad «profesional» no fue impuesta. Según relató su padre, Edgardo Villar, la decisión de competir a nivel nacional fue exclusivamente de ellos. «Ellos decidieron hacerlo de manera profesional. Yo a veces no dimensiono todo lo que sucede con ellos», confesó con profunda emoción.

El ciclismo corre por las venas de los Villar. El orgullo de estos logros tiene su raíz en el abuelo, «Toti» Villar, y en su padre, Edgardo, ambos referentes históricos del pedal en la región. Edgardo, quien también supo ser Subcampeón Argentino, es hoy el pilar que acompaña a Tomás y Julián, mientras ellos forjan su propio camino.

El camino no siempre fue fácil. Cuando eran apenas unos niños de 2 y 3 años, en Metán no había escuelas de ciclismo. Su padre los cargaba y los llevaba a entrenar a Rosario de la Frontera, sembrando una semilla que hoy florece en títulos nacionales.

Detrás de esta estructura familiar y el talento natural, aparece la figura de Nicolás «Choco» Reynoso. Para Tomás y Julián, «Choco» no es solo un entrenador, es su máximo referente.

Nicolás «Choco» Reynoso, rosarino y metanense por adopción, es un reconocido ciclista y preparador físico que además es Campeón Argentino de XCO, su trayectoria en el Mountain Bike y su capacidad para formar atletas juveniles lo han convertido en una pieza clave del deporte regional. Su metodología combina la exigencia técnica con una contención humana que ha permitido a los Villar alcanzar los máximos estandares competitivos.

Lejos de relajarse, los hermanos ya tienen la mirada puesta en agosto. Se viene el mítico Trasmontaña en Tucumán, donde los cerros pondrán a prueba su resistencia en un recorrido de 30 kilómetros. Tomás competirá en pareja con un amigo y Julián correrá en pareja junto a su padre, uniendo generaciones en un mismo sendero.

La historia de los hermanos Villar es un recordatorio de que, con contención familiar y una disciplina que no entiende de edades, los sueños más grandes se alcanzan pedaleando.

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