Metán: Peregrinó a la Catedral para pedir un corazón para el pequeño Luca Reynaga
Con solo un año y siete meses, el niño metanense lleva nueve meses en la lista de emergencia nacional del INCUCAI por una miocardiopatía dilatada. Ante un cuadro de salud cada vez más complejo, Marilyn Ferreira —amiga incondicional de su mamá Carolina— caminó junto a su familia hacia la Capital salteña para rogar por un milagro y concientizar sobre la donación de órganos pediátricos.
Hay gestos de amor que trascienden cualquier cansancio físico y se convierten en verdaderas lecciones de vida. Mientras en Buenos Aires la angustia se vuelve infinita a la espera de una respuesta médica, en las rutas de Salta la fe y la solidaridad salieron a marchar a paso firme. Movida por la fuerza de una amistad incondicional, Marilyn Ferreira completó la peregrinación hacia la Catedral Basílica de Salta llevando un pedido desesperado y lleno de esperanza: un corazón para el pequeño Luca Mateo Reynaga.
Luca tiene apenas un año y siete meses. Nació en Metán, pero lleva ya nueve meses internado en Buenos Aires aguardando en la lista de emergencia nacional del INCUCAI.
La afección que compromete la vida de Luca es una miocardiopatía dilatada, una grave enfermedad del músculo cardíaco. Esta patología provoca que las cavidades del corazón —especialmente el ventrículo izquierdo, encargado de impulsar la sangre oxigenada— se dilaten de forma anormal, se vuelvan delgadas y se debiliten severamente.
Como consecuencia directa, el corazón pierde su capacidad de bombear sangre de manera eficiente al resto del cuerpo, comprometiendo severamente el funcionamiento del organismo. Al tratarse de una condición avanzada, los tratamientos médicos tradicionales ya no son suficientes, convirtiendo al trasplante cardíaco en la única opción para salvar su vida.
A miles de kilómetros de distancia, Carolina —la mamá de Luca— permanece día y noche en Buenos Aires abocada al cuidado exclusivo de su hijo. En Metán, sin embargo, jamás estuvo sola. Marilyn no solo se convirtió en su sostén emocional, sino en el motor de una red solidaria que no descansó un solo día: encabezó incansables colectas económicas para ayudar a la familia con los abrumadores gastos del tratamiento y asumió la causa como propia.
Sabiendo que cada segundo cuenta, Marilyn decidió emprender la larga caminata hacia el santuario del Milagro junto a su propia familia. A lo largo de los más de 140 kilómetros de asfalto y cerros, sostuvieron pancartas con el rostro de Luca y la consigna «Donar órganos salva vidas», transformando cada paso en un grito urgente de concientización sobre la donación pediátrica.
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«Pedimos que el Milagro toque los corazones, que la gente tome conciencia de lo que significa la donación de órganos pediátricos y que ese corazón tan esperado llegue pronto para Luca», expresó.
La muestra de lealtad y entrega de Marilyn reafirma que la amistad verdadera es capaz de mover montañas, de transformar el dolor en acción colectiva y de mantener encendida la luz de la esperanza en las horas más difíciles.