La situación económica en Argentina sigue generando consecuencias en distintos puntos del país, y Metán no escapa a esta realidad. La recesión, el aumento del desempleo y la inestabilidad financiera afectan a miles de familias. Entre ellas, la de un vecino metanense que, tras la reducción de personal en la empresa donde trabajaba, se encuentra sin empleo y ante la posibilidad de quedar en la calle junto a su familia.
«Estoy sin trabajo y en situación de calle. Donde alquilo, la dueña me quiere desalojar. Tengo que pagar 240 mil pesos de alquiler, pero lamentablemente no llego porque no tengo trabajo fijo ni nada», relató el vecino, quien prefiere mantener el anonimato.
Explicó que ha recorrido distintos sectores de Metán en busca de ayuda, sin obtener respuestas concretas. «Hablé con todos los políticos y siempre me dicen que ya me van a ver, que ya me van a ayudar, pero nunca aparece nadie», sostuvo. La situación lo afecta a él y a su familia: su esposa y sus cuatro hijos. «Todavía sigo alquilando, pero la dueña me dio hasta el viernes. Es el último día que me espera, y yo lamentablemente ya no sé qué hacer. Ya toqué fondo, no me dan ganas de despertarme», manifestó con preocupación.
El trabajador detalló que vive en la misma vivienda desde hace dos años y que, hasta quedar desempleado, nunca tuvo inconvenientes para afrontar los pagos. «Siempre trabajé, pero lamentablemente la empresa en la que estaba hizo reducción de personal y, como yo era nuevo, quedé afuera. Desde entonces no pude conseguir nada». Contó que tiene experiencia como soldador de montaje, en trabajos de Durlock y albañilería, pero que no ha logrado obtener empleo estable. «En el horario que me digan, yo estoy ahí, no tengo ningún problema. Pero lamentablemente no consigo nada en Metán».
En la búsqueda de una solución, el hombre recurrió a distintos organismos y dirigentes. «Fui a la UOCRA, habé con el intendente por tema de trabajo. Yo solamente quiero trabajo. Con eso voy a sacar adelante a mi familia. No quiero que nadie me regale nada, yo quiero trabajar nada más».
«La verdad, no tengo ni para comer. A veces los chicos vienen de la escuela y me desespero porque no tengo nada para darles. Ya no sé qué hacer», expresó.
El testimonio de este vecino es una problemática que se repite en distintas partes del país, donde la crisis económica impacta de manera directa en la vida de muchas familias que buscan, a través del trabajo, salir adelante en un contexto cada vez más desafiante.