Metán

Perros sueltos y peligro en las calles: La desidia e inacción ponen en riesgo a Metán

Ataques directos a peatones, mordeduras a niños y graves accidentes de tránsito provocados por jaurías sin control se acumulan semana a semana en los barrios metanenses. Pese al reclamo de las víctimas, la falta de controles del Ejecutivo municipal y la pasividad del Concejo Deliberante convierten una problemática evitable en una amenaza cotidiana.

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La presencia sin control de perros sueltos en las arterias de San José de Metán dejó de ser una simple molestia urbana para transformarse en un grave problema de seguridad vial y salud pública. En el último tiempo, los episodios de violencia canina y accidentes de tránsito provocados por animales desorientados o agresivos se multiplicaron de forma alarmante en distintos puntos de la ciudad, acumulando un historial de heridos que revela la ausencia absoluta de respuestas oficiales.

Entre los focos más críticos de la ciudad, esquinas como San Martín y Almirante Brown, o zonas transitadas como la calle Libertad y el barrio San Martín, han sido escenario de situaciones traumáticas. El caso reciente de una motociclista que debió ser asistida con diagnóstico reservado tras descompensarse y golpear su rostro contra el asfalto al colisionar contra canes que peleaban en la vía pública puso al desnudo el nivel de vulnerabilidad con el que transitan los vecinos. A este hecho se suman los constantes registros de peatones y niños atacados en la vía pública por perros con dueños irresponsables que los dejan libres a cualquier hora del día.

Frente a este escenario de inseguridad constante, la mirada crítica apunta de manera directa a las autoridades locales. Por un lado, el Ejecutivo Municipal muestra una notoria falta de operatividad en las áreas de Bienestar Animal y Control Urbano. Por otro lado, el Concejo Deliberante parece sumido en una alarmante pasividad, ignorando la necesidad de actualizar o hacer cumplir de forma estricta las ordenanzas vigentes que exigen el uso obligatorio de bozal, paseo con correa y multas contundentes para los infractores.

La inacción compartida no solo expone diariamente a los transeúntes a sufrir lesiones permanentes o secuelas psicológicas, sino que traslada toda la carga de la problemática a la buena voluntad de los vecinos o al trabajo saturado de las guardias médicas. Resulta urgente que las autoridades reaccionen con medidas concretas de prevención y sanción antes de que se traduzca en una tragedia irreparable para la comunidad.

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