Una insólita torpeza terminó por acorralar a un delincuente de 26 años que venía sembrando el temor entre vecinos y menores de edad en el sur provincial. La jueza de Garantías de Metán, Cecilia Corral Martín, lo condenó a cuatro meses de prisión de ejecución efectiva tras homologar un acuerdo de juicio abreviado en el que el imputado reconoció su responsabilidad en una serie de delitos acumulados en distintas causas.
El periplo delictivo del joven comenzó a principios de 2025 en Rosario de la Frontera. En marzo de ese año, perpetró un asalto en el que agredió y profirió graves amenazas con un arma a un hombre. Meses más tarde, en la madrugada del 10 de noviembre, volvió a atacar en las inmediaciones de la estación ferroviaria de la misma ciudad, donde abordó a dos menores de edad, les robó sus pertenencias y les provocó lesiones leves.
Sin embargo, su caída final ocurrió en San José de Metán el pasado 6 de abril de 2026. En la esquina de Islas Malvinas y Río Piedras, el condenado y un cómplice interceptaron a una menor y a su amigo. Tras pedirles la hora y solicitarles el teléfono celular con la excusa de realizar una llamada de emergencia, forcejearon con la joven y le arrebataron el equipo. Aunque intentaron sustraerle el teléfono al otro muchacho, no lo lograron y se dieron a la fuga.
La clave del esclarecimiento estuvo en el propio aparato de las víctimas: el número al que el asaltante había intentado llamar antes del arrebato quedó registrado en el historial de llamadas y pertenecía a su propia tía. A partir de ese dato, los investigadores lograron identificarlo y detenerlo el pasado 5 de junio.
En una audiencia flexible y multipropósito, con la acumulación de las causas de Rosario de la Frontera y Metán y el consentimiento expreso de las víctimas, la jueza dictó la condena por robo en grado de tentativa, robo simple, amenazas con arma y lesiones leves, todos en concurso real.