Metán

Veteranos continentales: la memoria silenciada que vuelve a tener voz

A través de documentos, testimonios y reconocimientos, la ciudad vuelve a poner en valor el rol de quienes estuvieron movilizados durante la guerra, pero fueron excluidos del reconocimiento oficial.

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Dos nombres se vuelven testimonio en la historia reciente de esta ciudad: César Hugo Vázquez y Víctor Hugo Sánchez, soldados metanenses que, sin haber sido desplegados en las islas durante la Guerra de Malvinas, cumplieron funciones estratégicas desde el continente. Ambos formaron parte de las filas del Ejército y la Armada Argentina, respectivamente, durante el conflicto bélico de 1982, prestando servicios en zonas consideradas objetivos militares claves.

César fue destinado al Grupo de Artillería de Defensa Antiaérea (GADA) 121 en Santa Fe, y luego movilizado a la Isla Pavón, en Santa Cruz. Por su parte, Víctor integró la Compañía de Vigilancia y Seguridad de la Base Aeronaval Comandante Espora, unidad que operaba bajo alerta permanente ante posibles ataques al continente. Como ellos, miles de jóvenes argentinos fueron instruidos, armados y alistados para intervenir si la guerra lo requería.

A pesar de ese despliegue, en 1988 el Decreto Nacional 509 excluyó del reconocimiento oficial como veteranos de guerra a todos aquellos que no participaron directamente en las acciones del Atlántico Sur. De este modo, quedaron al margen de los beneficios y del tratamiento institucional que el país otorgó a quienes combatieron en las islas. Sin embargo, la memoria permanece.

En Metán, parte de esa historia ha comenzado a ser rescatada. Documentos personales, registros militares, fotografías y cartas conservadas por los propios protagonistas, hoy se integran al patrimonio testimonial de la ciudad. El trabajo de recopilación fue impulsado por Ana María Sajama, quien promovió la visibilización de estos casos como parte del compromiso con la historia y con el reconocimiento a quienes sirvieron.

En 1986, dos años antes del decreto que los dejó fuera del marco legal, un grupo de veteranos continentales logró junto al entonces intendente Alberto Astorga un gesto simbólico: la plazoleta del barrio La Fraternidad fue bautizada con el nombre “Islas Malvinas”. Fue un acto de afirmación local frente al olvido institucional.

La historia de estos soldados no sólo evidencia una deuda del Estado argentino, sino también la persistencia de una identidad forjada en el deber y la pertenencia. En Metán, la memoria no se archiva. Se reconstruye y se honra. La dignidad del servicio prestado trasciende mapas y decretos. En palabras de Sajama, que sintetizan el sentir de toda una generación: “Sólo sabían que iban a defender la Patria”.

Con este reconocimiento, la comunidad de Metán reafirmó su compromiso con la verdad histórica y con la dignidad de quienes, aún desde el silencio, nunca dejaron de cumplir su misión.

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