Ayer, 12 de agosto, se cumplió el nonagésimo aniversario del nacimiento, en San José de Metán, de Carlos Alberto Caro Lanzi, dirigente político, productor agropecuario y figura relevante del justicialismo salteño. Su trayectoria, marcada por la lealtad a las ideas que abrazó desde joven, se desarrolló en un período de la historia argentina signado por la proscripción política, los golpes de Estado y el desafío constante de preservar la vida democrática.
Heredero de una tradición familiar vinculada al servicio público, era hijo del doctor Alberto Francisco Caro, recordado médico ferroviario, senador provincial, convencional constituyente y ministro de Salud Pública. La temprana muerte de su padre, en 1960, lo colocó al frente de responsabilidades familiares y empresariales, sin apartarlo de la vocación política que había conocido desde la infancia.
En 1963, con apenas 27 años, fue electo diputado provincial por Metán. El golpe militar de 1966 interrumpió ese mandato, disolvió las legislaturas y clausuró las instituciones representativas. Ese mismo año, en un contexto en que el solo hecho de pronunciar el nombre de Juan Domingo Perón implicaba riesgos, Caro viajó a Madrid para entrevistarse con el líder justicialista, entonces en el exilio.
De regreso al país, intensificó la militancia y la oposición a la dictadura de Juan Carlos Onganía. Mantuvo vínculos con dirigentes como Raimundo Ongaro, a quien visitó en su exilio en 1978, y respaldó espacios de debate y formación en Salta que recibieron a figuras como Arturo Jauretche, José María Rosa y Horacio Sueldo.
En noviembre de 1972 integró la comitiva que acompañó a Perón en su histórico regreso a la Argentina, tras 18 años de destierro. Al año siguiente participó activamente en las campañas electorales que devolvieron al justicialismo el gobierno nacional.
La última dictadura militar, instaurada en 1976, encontró a Caro nuevamente en la resistencia. Ayudó a compañeros perseguidos, visitó exiliados y acompañó a familias afectadas por la represión. Tras la guerra de Malvinas, en 1982, se sumó al Movimiento de Unidad, Solidaridad y Organización (MUSO), impulsado por Antonio Cafiero y Armando Caro.
En las internas justicialistas del 14 de agosto de 1983 encabezó la Lista Amarilla “Unidad Peronista”, que obtuvo mayoría de votos en la provincia. Un fallo judicial dejó sin efecto ese resultado. Pese a la medida, que consideró injusta, convocó a la unidad partidaria y llamó a respaldar a los candidatos oficiales en las elecciones generales de ese año.
En 1985 fundó el Partido Tres Banderas, con el propósito de ampliar la participación política y renovar la propuesta programática en Salta. En las legislativas de ese año alcanzó el cuarto lugar provincial con un 5% de los votos, y su espacio se consolidó con presencia en todos los departamentos. También se expresó en contra de los alzamientos militares de 1987 y 1988.
Carlos Caro falleció en la ciudad de Salta el 2 de noviembre de 1990, a los 55 años, cuando aún tenía proyección política. Su sepelio en Metán congregó a familiares, dirigentes y vecinos que lo despidieron como un hombre de convicciones firmes, cercano a su comunidad y generoso en el trato personal.
Hoy, una calle de la ciudad lleva su nombre, recordando no solo al dirigente político, sino también al hombre que mantuvo su compromiso con la democracia en los momentos más difíciles, y que desarrolló toda su vida pública con una misma premisa: servir al lugar donde nació y a la gente que lo vio crecer.