Metán

El terremoto de 1948 y el nacimiento del Milagro en Metán: la trágica madrugada que unió a un pueblo en la fe

El 25 de agosto de 1948, un voraz sismo sacudió al sur provincial, dejando desolación y pánico en Metán y Rosario de la Frontera. De entre el polvo y el miedo, la comunidad buscó refugio en la oración e instituyó una histórica procesión que, hasta el día de hoy, renueva el pacto de fidelidad con los Patronos Tutelares.

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Hay fechas marcadas a fuego en la memoria de una comunidad. Para San José de Metán, la madrugada del 25 de agosto de 1948 no solo representó una de las mayores catástrofes naturales de su historia, sino también el punto de partida de su manifestación de fe más profunda e inquebrantable.

A las 3:10 de aquella fatídica noche, un violento sismo con epicentro en la cuenca de Metán —estimado en 7 grados en la escala de Richter y de un minuto de duración— sacudió violentamente la región. Precedido por un estremecedor ruido subterráneo, el terremoto derrumbó viviendas, provocó la caída de cornisas, agrietó paredes y cubrió a la ciudad bajo una densa nube de polvo tras el corte del suministro eléctrico. En la capital salteña, las agujas del reloj de la Catedral se detuvieron a las 3:10 como testimonio del pavoroso fenómeno, mientras miles de familias ganaban las calles semidesnudas buscando refugio en plazas y paseos públicos.

En medio de la zozobra, cerca de las 3:30 de la mañana, un grupo de unos 20 vecinos encabezado por el Dr. Alberto Caro acudió a la parroquia para pedirle al párroco José Mir que abriera las puertas del templo. «Resulta imposible narrar el vibrante y emotivo momento que protagonizó ese núcleo de gente, de rodillas ante las imágenes, trémulos de fervor», recordaría años más tarde el sacerdote. Tras el sismo, que también causó estragos y cobró víctimas en localidades vecinas como Rosario de la Frontera y zonas rurales, las fuerzas vivas y la comunidad se unieron para contener la emergencia.

Fue a partir del día siguiente, 26 de agosto, cuando comenzó a gestarse el hito definitivo: la organización de un novenario que culminó el sábado 4 de septiembre de 1948 con la primera y multitudinaria procesión. Más de 10.000 personas caminaron en la penumbra con antorchas encendidas, escoltando las sagradas imágenes en un trayecto histórico hacia Metán Viejo. Allí, el padre Mir anunció que el 25 de agosto quedaba instituido para siempre como la fecha oficial para renovar el pacto de fidelidad en acción de gracias por haber salvado al pueblo.

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Luego de 78 años de aquel hito histórico, la manifestación de fe continúa viva e intacta. Hoy, el pueblo metanense se volcará nuevamente a las calles para rendir homenaje a sus Patronos Tutelares, reafirmando que la gratitud nacida en las sombras de 1948 sigue siendo la luz que guía a toda la comunidad.

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