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Gobernadores aliados se plantan ante la Casa Rosada por Adorni: “Es un problema de Milei, que lo resuelva él”

Mandatarios del norte y de sectores dialoguistas, entre ellos el salteño Gustavo Sáenz, evitaron respaldar la moción de censura en el Congreso para no aparecer como los «verdugos» del jefe de Gabinete. Sin embargo, advierten que su continuidad debilita el discurso anticasta del oficialismo y que no están dispuestos a pagar el costo político por el Gobierno nacional.

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Los gobernadores aliados y del bloque de mandatarios del norte argentino decidieron trazar una línea de fuerte distancia respecto a la crisis política que acorrala al jefe de Gabinete de la Nación, Manuel Adorni. En una estrategia coordinada, resolvieron no transformarse en los ejecutores del funcionario en el Congreso, interpretando que forzar su salida desde las bancas provinciales significaría «facilitarle» una solución política al presidente Javier Milei. Sin embargo, la postura no implica un respaldo: los mandatarios sostienen firmemente que la continuidad de Adorni es una decisión exclusiva de la Casa Rosada y no de las provincias.

El conflicto, que lleva semanas bajo una tensa negociación comandada por el ministro Diego Santilli, dejó al descubierto el pragmatismo con el que se mueven las provincias de cara al oficialismo nacional. Mientras el Gobierno nacional habilitó en los últimos días una nueva ronda de anticipos financieros para calmar las arcas provinciales, los mandatarios mantienen un silencio estratégico respecto a las acusaciones sobre la situación patrimonial de Adorni, cuyas mociones de censura en el parlamento han fracasado consecutivamente por falta de quórum.

El desgaste del discurso «anticasta»

Para los gobernadores dialoguistas, sostener a Adorni tiene un costo que, por el momento, prefiere que pague íntegramente el presidente Milei. Diversos mandatarios coinciden de forma transversal en que la figura del jefe de Gabinete genera un fuerte desgaste en la propia imagen presidencial y corroe una de las banderas fundamentales de La Libertad Avanza: la lucha contra «la casta».

“Se cansó de tratarnos de ‘casta’ y de ‘degenerados fiscales’. Ahora prefiere seguir sosteniendo a Adorni e insiste en que esperará la definición de la Justicia: es su problema, que lo resuelva”, fustigó con dureza un gobernador de la región norteña bajo estricto ‘off the record’.

La estrategia de los jefes provinciales es quirúrgica: si salvan al funcionario en el Congreso, le resuelven un problema operativo a Milei pero quedan expuestos a sus discursos públicos. «La pelota está en la cancha del Presidente, que juegue o espere, porque capaz se cae solo», graficó otro mandatario en un clima futbolístico.

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La postura de Salta y el norte: enfoque en la gestión

La distancia quedó explícitamente plasmada durante la última sesión frustrada en la Cámara de Diputados, donde el bloque Innovación Federal —con terminales directas en los gobernadores de Salta y Misiones— vació el recinto con la ausencia de ocho de sus nueve miembros, dejando sin quórum a la oposición dura.

El propio gobernador salteño, Gustavo Sáenz, buscó despegarse por completo de la rosca política de los pasillos del Congreso nacional y centró su discurso en las urgencias estructurales que golpean al norte argentino. Durante los homenajes al general Martín Miguel de Güemes, el mandatario fijó una posición contundente:

“A mí no me preocupa Adorni. A mí me preocupa el gas de los salteños, me preocupa la ruta, me preocupa la falta de medicamentos oncológicos, me preocupa que la gente no llegue a fin de mes, me preocupa la falta de consumo, las empresas que cierran y la gente que se queda sin trabajo”, disparó Sáenz ante la prensa.

Pese al naufragio de las sesiones especiales en el Congreso, los gobernadores advierten que el tema «de ninguna manera» se encuentra cerrado. Los mandatarios reconocieron que el tablero es dinámico y que sus posiciones parlamentarias podrían variar drásticamente en función de cómo evolucione el termómetro de la opinión pública y de los movimientos que realice el PRO.

Por estas horas, observan de reojo al partido conducido por Mauricio Macri, cuyos legisladores salvaron a Adorni en el recinto a pesar de que institucionalmente exigen su renuncia. Si la balanza del costo político empieza a golpear las gestiones provinciales, el destino del jefe de Gabinete podría encontrar un límite definitivo en los mismos votos que hoy decidieron mirar hacia el costado.

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