Santiago de la Cuesta es un emprendedor salteño que fabrica alimentos regionales en conserva de calidad y los vende en distintos puntos del país.
Santiago se abrió paso a mercados de otras provincias tras quedar ciego. Actualmente tiene 30 años y tuvo desprendimiento de retina de ambos ojos a los 20 años, además de haber tenido un trasplante de córnea.
«Cuando tenés estos problemas, pensás que el mundo se te viene abajo y que se acaba la vida. Pero de a poco, vas a saliendo adelante y viendo que la vida continua», comentó.
Valoró que «lo más importante es la contención de los amigos y de la familia» y expresó que «en la discapacidad tenés dos caminos: llorás o seguís adelante; las dos son justificables, pero llorar te pone triste y salir adelante te pone feliz».