Leonel Naranjo: de la adicción al deporte, un joven de Metán que encontró su camino
Un joven de 21 años de Metán superó las adicciones gracias al boxeo y al apoyo de su familia y entrenador. Hoy, radicado en Neuquén, demuestra que es posible salir adelante frente a grandes adversidades.
La vida nos presenta desafíos que, en ocasiones, parecen insuperables. A veces, las circunstancias nos empujan por caminos oscuros, y es fácil perderse en ellos. Sin embargo, existen personas que, aun cuando todo parece estar en contra, logran encontrar una salida y transformar su destino. Leonel Naranjo, un joven de 21 años oriundo de Metán, es un ejemplo claro de superación. Hoy reside en la provincia de Neuquén, pero su historia es un testimonio de lucha, de pérdidas y, sobre todo, de esperanza.
Desde muy joven, se vio atrapado en una espiral de consumo de drogas, una batalla que enfrentan muchos jóvenes. “Cuando regresé a Metán, comencé a relacionarme con personas que me llevaron por el camino equivocado. Empecé con marihuana, después probé la cocaína y luego caí en la pasta base. Fue lo peor que pude hacer”, recordó.
Los primeros pasos en ese mundo fueron, para Leonel, el inicio de un gran sufrimiento. La droga lo fue consumiendo, y con ello, también lo hacía su relación con la sociedad. “Te ves marginado, señalado por todos. La gente te mira y te aparta, pero lo peor es que no pensás, solo querés consumir”, afirmó. Esta vida de excesos lo llevó a enfrentarse a problemas con la policía y con su propia familia. “Tuve conflictos con la ley desde muy joven. Hice cosas que hoy me avergüenzo. Vendí lo que pude, y las consecuencias fueron devastadoras», relató.
El punto de quiebre llegó cuando la vida de Leonel estuvo en juego. Tras sufrir una sobredosis, y con la imagen de su madre llorando, entendió que algo debía cambiar. “Ver a mi madre llorar fue lo más doloroso. Ahí me di cuenta de que me estaba perdiendo a mí mismo, y que si no hacía algo, ya no habría vuelta atrás”, comentó.
El cambio llegó con el deporte. Leonel encontró en el boxeo una forma de redención, y su entrenador, Ramón Armando Torres, fue un pilar fundamental en su proceso de recuperación. “El boxeo me salvó. Me aferré al deporte y a Dios. Es un deporte que me enseñó disciplina y a no rendirme. Hoy tengo cuatro peleas, todas ganadas, y hace un mes representé a Argentina en Chile, donde logré una victoria”, dice con orgullo.
El apoyo de su familia y de su entrenador, quien le brindó no solo orientación, sino también una mirada estricta y motivadora, fueron clave para que Leonel pudiera alejarse de la oscuridad y encontrar una nueva oportunidad en su vida. “Mi entrenador siempre me decía: ‘Un pibe más en el gimnasio es un pibe menos en la calle’. Esa frase me marcó, y me ayudó a entender que podía elegir otro camino”, explica.
Hoy, no solo es un joven que ha superado sus adicciones, sino que también es un firme defensor del poder transformador del deporte. “Es importante que los chicos encuentren una actividad que los motive. El deporte puede sacarlos de la droga, les abre puertas y los aleja de los vicios que los consumen. A mí me cambió la vida, y sé que puede hacer lo mismo por muchos otros”, aseguró.
A Leonel le gustaría que su experiencia sirviera como ejemplo para quienes atraviesan situaciones similares. “Por favor, a la gente que está así, no la abandonen, denle mucho apoyo, asistan a esos chicos. No saben cuánto los necesita». En ese sentido, destacó la importancia de motivar a los jóvenes en Metán a practicar deportes. “El deporte te saca de todo, te abre muchísimas puertas. A mí me abrió muchas oportunidades, y, bueno, ahora gracias a Dios estoy aquí», concluyó, con la esperanza de que su historia inspire a otros a seguir adelante.