San José de Metán atraviesa uno de los ciclos de precipitaciones más agresivos de su historia reciente. Según datos de la Estación Climatológica local, la ciudad ya registró un acumulado de 965,4 milímetros en lo que va del año, una cifra alarmante si se tiene en cuenta que el promedio anual histórico de la zona es de 998 milímetros. Es decir, en apenas 70 días, cayó el agua que habitualmente cae en 12 meses.
Bajo la coordinación del intendente José María Issa, el municipio mantiene un operativo de emergencia que no ha dado tregua desde el pasado 6 de febrero. Aquella madrugada marcó un récord histórico con 200 mm en pocas horas, obligando a la asistencia inmediata de más de 150 familias y evacuaciones preventivas.
La presión sobre la infraestructura urbana no cesó:
El último gran golpe ocurrió la noche del 9 de marzo, cuando otros 145,5 milímetros volvieron a poner a prueba la capacidad de escurrimiento de la ciudad y obligaron a un nuevo despliegue masivo de maquinaria pesada.
Desde las áreas de Obras Públicas y Desarrollo Social hicieron hincapié en un problema recurrente que agrava las inundaciones: la obstrucción de los desagües. A pesar de que la limpieza se realiza durante todo el año, en cada intervención las cuadrillas retiran colchones, electrodomésticos y residuos domiciliarios de los canales.
Estos elementos actúan como «tapones» artificiales que impiden el flujo del agua, provocando desbordes que terminan afectando a los propios vecinos.
Actualmente, los equipos de Seguridad, Espacios Verdes, junto a Policía y Bomberos, continúan trabajando en el reacondicionamiento de calles y despeje de zonas críticas. El municipio recordó que, frente a un fenómeno natural de esta escala —que ya se considera excepcional—, la colaboración ciudadana en el mantenimiento de la limpieza es vital para reducir los efectos de futuros temporales.