Desde que en 1981 la Unesco declarara Patrimonio de la Humanidad al Parque Nacional Los Glaciares, en la provincia de Santa Cruz, se fueron sumando más bellezas naturales y valores culturales (tangibles e inmateriales); el último, este 2023, el Museo Sitio de Memoria ESMA.
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Parque Nacional Los Glaciares
La imponencia del glaciar Perito Moreno, en Santa Cruz.
Con una superficie de más de siete mil hectáreas, el Parque Nacional Los Glaciares fue el primer Patrimonio de la Humanidad argentino, declarado en 1981. Está en la provincia de Santa Cruz y el glaciar Perito Moreno -250 kilómetros cuadrados y 60 metros de altura) es su principal atracción.
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Parque Nacional Iguazú
Desde el aire, las Cataratas del Iguazú, en la provincia de Misiones.
Patrimonio desde 1984, las Cataratas del Iguazú, en la provincia de Misiones y la frontera con Brasil, están compuestas por 275 saltos (el 80% en territorio argentino) de hasta 180 metros de altura. El mayor es la Garganta del Diablo, con un ancho de 190 metros. En 2012, la Fundación Net7Wonder como una de las Siete Maravillas del Mundo.
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Península Valdés
Península Valdés y su fauna única, en Chubut.
Elegido en1999 como Patrimonio de la Humanidad, la península es un lugar de preservación de mamíferos marinos de importancia mundial. Las ballenas francas, elefantes, leones marinos, orcas y pingüinos son algunos de los animales que habitan es paraíso en Chubut tan visitado por turistas de todo el planeta.
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Parques Nacionales Ischigualasto y Talampaya
El Submarino del Valle de la Luna o Ischigualasto, en San Juan.
El Parque Nacional Talampaya, en La Rioja.
Declarados Patrimonios en el año 2000, Ischigualasto (en San Juan, más conocido como el Valle de la Luna) y Talamapaya (en La Rioja) son dos parques contiguos con más de 275 mil hectáreas de superficie. En ellos se encuentran el conjunto continental de fósiles del Triásico -período que terminó hace 37 millones de años- más completo del mundo.
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Parque Nacional Los Alerces
Parque Nacional Los Alerces, Chubut.
Con casi 2600 kilómetros cuadrados de superficie, este parque chubutense fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 2017. Junto a la Cordillera de los Andes y con un frondoso bosque patagónico, en él se encuentran bellísimos lagos como el Futalaufquen, Verde, Krüger, Rivadavia, Menéndez y Amutui Quimei.
Patrimonios Culturales de la Humanidad
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Misiones Jesuíticas
Las Ruinas Jesuíticas de San Ignacio, en Misiones.
Patriomio cultural desde 1984, consta de lsa ruinas de cinco misiones jesuitas: San Miguel de las Misiones (Brasil), San Ignacio Miní, Santa Ana, Nuestra Señora de Loreto y Santa María la Mayor (Argentina). Datan de los siglos XVII y XVIII, y la más conocida y conservada es San Ignacio Miní, a 60 kilómetros de la ciudad de Posadas, capital de la provincia de Misiones.
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Cueva de las Manos del Río Pinturas
Las Cuevas de la Manos del Río Pinturas, en Santa Cruz.
Bien Cultural de la Humanidad desde 1999, la Cueva de las Manos del Río Pinturas, en el noroeste de la provincia de Santa Cruz, reúne en su interior muestras únicas de arte rupestre, con una antigüedad estimada en 15 mil años.
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Manzana y Estancias Jesuíticas
Manzana Jesuítica en Córdoba.
La Manzana Jesuítica de la ciudad de Córdoba -entre las calles Vélez Sarsfield, Caseros, Obispo Trejo y Duarte Quirós- refleja la dimensión que tuvo la Compañía de Jesús, entre los siglos XVII y XVIII. En ella están una universidad, una iglesia, la residencia de los padres jesuitas y el colegio Montserrat. Este conjunto y las cinco estancias jesuíticas cordobesas son Bien Cultural desde el año 2000.
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Quebrada de Humahuaca
Purmamarca, en la Quebrada de Humahuaca, Jujuy.
El Pucará de Tilcara, en la Quebrada de Humahuaca, Jujuy.
Enmarcada en un valle de 150 kilómetros de extensión por el que corre el Río Grande, en la provincia de Jujuy, la Quebrada de Humahuaca es Bien Cultural de la Humanidad desde 2003. Desde Abra Pampa, al norte, hasta Yala, al sur, por ahí se extendía el Camino del Inca. Hay vestigios de la cultura incaica de casi seis siglos atrás, además de la belleza de sus pueblos, como Purmamarca y Tilcara.
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Qhapaq Ñan – Sistema Vial Andino
El Sistema Vial Andino o Qhapaq Ñan, más conocido como el Camino del Inca.
El Qhapaq Ñan, Sistema Vial Andino, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el 21 de junio de 2014.
El Qhapaq Ñan (Gran Camino) es un extraordinario Sistema Andino de Carreteras construido por las comunidades originarias, principalmente en el siglo XV. Con una longitud total de más de 5 mil kilómetros, corría por seis países (Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina), es Bien Cultural desde el año 2014.
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Casa Curuchet – Diseño de Le Corbusier
La Casa Curuchet, en La Plata, obra del gran arquitecto Le Corbusier.
La obra arquitectónica de Le Corbusier fue declarada Bien Cultural de la Humanidad en 2017. Está distribuida en siete países (Alemania, Suiza, Japón, Bélgica, Francia, India y Argentina) y la única obra del profesional suizo en nuestro país es la Casa Curuchet , en La Plata -al 300 de la avenida 53-.
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Museo Sitio de Memoria ESMA
El Museo Sitio de Memoria ESMA:
Inaugurado en 2015, el Museo ubicado al 8100 de Avenida Del Libertador, en CABA, albergó entre 1976 y 1983 al Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio (CCDTyE) en el predio de la Escuela de Mecánica de la Armada. Engranaje clave del aparato genocida de la dictadura militar, por la ESMA pasaron más de cinco mil hombres y mujeres que fueron secuestrados, torturados, asesinados y desaparecidos. Es Bien Cultural de la Humanidad desde , durante la última dictadura militar, los terrenos de la ESMA fueron parte fundamental del esquema represivo cuyo epicentro se encontraba en este edificio, donde operaba el Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio (CCDTyE). Aquí, la Marina secuestró, torturó y desapareció a más de 5.000 hombres y mujeres. Desde septiembre pasado es Bien Cultural de la Humanidad.
Patrimonio Cultural Inmaterial
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El tango
El tango, música y danza para el mundo.
Declarado Bien Inmaterial de la Humanidad compartido con Uruguay desde 2009, el tango es la representación musical y cultural más típica del Río de La Plata, famosa en todo el mundo.
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El fileteado
El fileteado, un especialidad artística típicamente porteña.
Con la cultura popular como principal inspiración, el filete porteño se caracteriza por su variedad de colores y una tipografía característica. Nació en Buenos Aires a fines del siglo XIX, y se lució en vehículos a tracción a sangre en las calles de la ciudad y en el frente de los comercios. Es Bien Inmaterial desde el año 2015.
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El chamamé
El chamamé, la música del Litoral.
La máxima expresión de la música correntina es Bien Cultural Inmaterial desde el 2020. La Unesco detalló en su elección que «el chamamé pone de relieve toda una serie de valores esenciales: el amor a la tierra en que se ha nacido y a su fauna y flora; la devoción religiosa y la ñande reko guaraní, es decir la “manera de ser y estar” de los humanos en armonía con la naturaleza y la espiritualidad.».
Día Mundial de la Hemofilia: La importancia de informar para transformar realidades
Cada 17 de abril, el mundo se une para concientizar sobre esta condición genética que afecta la coagulación de la sangre. El acceso a la información y el acompañamiento temprano se consolidan como las llaves maestras para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Bajo el lema de la unión y la visibilidad, hoy se conmemora el Día Mundial de la Hemofilia, una fecha que busca derribar prejuicios y poner en agenda las necesidades de quienes conviven con este trastorno. No se trata solo de una condición médica; es un camino que requiere resiliencia, redes de apoyo sólidas y un sistema de salud que garantice tratamientos equitativos.
La hemofilia, al ser una enfermedad de las denominadas «poco frecuentes», suele enfrentarse al desconocimiento social. Por eso, el llamado de este año se centra en visibilizar. Creer en el poder de la información no es solo un eslogan, es la herramienta que permite que un niño con hemofilia pueda integrarse a la escuela de forma segura o que un adulto pueda llevar una vida laboral activa.
En este día, se invita a la comunidad a ser parte activa del cambio. Compartir una palabra o una historia no solo humaniza las estadísticas, sino que ofrece un faro de esperanza para quienes recién reciben un diagnóstico. Conceptos como «valentía», «acompañamiento» y «esperanza» son los que resuenan hoy en los hogares de quienes transitan este camino.
Desde Salta Sur, nos sumamos al azul que identifica esta lucha, reforzando la idea de que nadie debe transitar este sendero en soledad. La detección temprana y la conexión entre familias son, hoy más que nunca, los pilares de una comunidad más inclusiva y consciente.
La Virgen del Milagro en el Polo Sur: El salteño que unió fe y patria en la Antártida
Un militar salteño unió la fe del Milagro con la historia antártica argentina. En 1965, el rosarino Jorge Edgar Leal, al mando de una expedición al Polo Sur, no solo izó la bandera nacional, sino que también dejó una réplica de la imagen de la Virgen del Milagro en el rincón más austral del planeta.
En el marco de una nueva celebración del Señor y la Virgen del Milagro, patronos de Salta, es oportuno recordar la hazaña de un militar salteño que llevó la devoción provincial al rincón más austral del planeta. El rosarino Jorge Edgar Leal, al mando de la histórica expedición «Operación 90», dejó un legado imborrable que fusiona la identidad salteña con la historia antártica argentina.
El 10 de diciembre de 1965, después de 48 días de viaje y 1.450 kilómetros recorridos en un contexto de temperaturas extremas y condiciones climáticas adversas, la expedición de Leal llegó al Polo Sur. En ese punto, izó con orgullo la bandera argentina y, en un acto que «salteñizó» la proeza, dejó una réplica de la imagen de la Virgen del Milagro en la meseta antártica.
Esta gesta, que no aparece en las memorias del propio Leal, fue reportada en una breve crónica del diario El Tribuno de Salta, destacando que «ahora los salteños pueden decir que su imagen patrona vela por la patria, desde el mismo Polo Sur».
Un viaje a corazón helado: La travesía de la «Operación 90»
La expedición, que partió desde la base argentina Manuel Belgrano, enfrentó desafíos inmensos. Leal, en sus crónicas publicadas en «Memorias de un antártico», relató las dificultades de la marcha final con 30 grados bajo cero y una densa capa de nubes que impedía la orientación.
Fue gracias al sargento ayudante Adolfo Oscar Moreno, un topógrafo de la misión, que lograron aprovechar un breve claro en el cielo para determinar su posición y continuar el rumbo. La llegada al Polo fue confirmada al divisar las instalaciones de la base norteamericana Amundsen-Scott, una señal inequívoca de su éxito.
El vehículo que transportaba a Leal y a la imagen de la Virgen del Milagro llevaba el nombre «Salta» en su honor, un guiño a la tierra natal del militar. Tras la llegada, Leal elevó el mástil de la bandera argentina y se comunicó por radio con las autoridades en Buenos Aires. Posteriormente, el equipo posó para la foto que inmortalizaría el logro, un momento de victoria en el que las nubes se disiparon, como si la misma naturaleza hubiera querido ser testigo de la proeza.
La historia de Jorge Edgar Leal es un recordatorio de cómo la fe y la devoción, tan arraigadas en la cultura salteña, pueden ser parte de las mayores hazañas humanas, uniendo el fervor del Milagro con la inmensidad del continente blanco.
“Quería terminar con el dolor”: Flor cuenta su experiencia tras intentar suicidarse
En el marco de septiembre, mes dedicado a la prevención del suicidio, Flor, una joven de 35 años, decidió compartir por primera vez su experiencia personal con ideaciones suicidas. Su testimonio revela el camino desde la oscuridad y la desesperanza hasta la búsqueda de ayuda profesional, el acompañamiento familiar y espiritual, y la reconstrucción de su vida.
Con el inicio de septiembre, mes destinado a la concientización y prevención del suicidio, los especialistas insisten en la importancia de abrir el diálogo sobre un tema que sigue siendo un tabú en la sociedad argentina. Hablar de pensamientos suicidas, acompañamiento familiar y salud mental no es sencillo, pero se trata de una cuestión de vida o muerte. En este marco, Flor, una mujer de 35 años, comparte por primera vez su experiencia personal, con la intención de ofrecer una guía de esperanza y mostrar que pedir ayuda es posible y necesario.
Flor recordó las ocasiones en que intentó quitarse la vida. “Tenía todo lo material y familiar que uno podría desear, pero me sentía vacía, incompleta. Nada llenaba ese vacío”, confesó. La joven relató cómo heridas de la infancia no resueltas y la acumulación de emociones reprimidas contribuyeron a sumergirla en un estado de profunda tristeza y desesperanza.
“Muchas veces creemos que podemos solos, que solo con voluntad podremos superar la oscuridad. No es así”, explicó. En su experiencia, buscar ayuda profesional, terapias psicológicas y, cuando fue necesario, tratamiento psiquiátrico, fueron herramientas esenciales para reconstruirse.
“Pedir ayuda me permitió salir adelante; hay esperanza incluso en los momentos más oscuros.”
Enfatizó que identificar que se necesita ayuda es el primer paso para superar la crisis. “Cuando uno atraviesa ideaciones suicidas, no puede salir adelante solo. La asistencia profesional, acompañada del apoyo familiar y comunitario, es fundamental”, subrayó. Recomendó iniciar el diálogo incluso de formas indirectas: un mensaje, una canción, un video o un reel que refleje lo que se siente puede ser un primer paso para pedir ayuda.
“Decirle a alguien ‘me siento así’ puede salvar vidas. Muchos jóvenes piensan que están solos, pero no es cierto. Siempre hay recursos disponibles: psicólogos, hospitales, iglesias, líneas de asistencia”, agregó.
“La terapia y el acompañamiento profesional me enseñaron a encontrar sentido y propósito en mi vida.”
En su relato, destacó también el rol de la fe como complemento a la atención profesional. La espiritualidad, explicó, le permitió encontrar un eje de contención emocional y sentido de vida: “Mi fe y mi relación con Dios fueron un pilar. La terapia y el acompañamiento psicológico me dieron herramientas, pero la fe me sostuvo y me restauró desde adentro”.
Asimismo, Flor advirtió que el tabú sobre la salud mental no solo existe en la sociedad, sino en los hogares. Muchos padres, por desconocimiento, minimizan los síntomas de angustia o tristeza profunda de sus hijos. “Frases como ‘no te falta nada’ o ‘eso es para locos’ generan muros en lugar de puentes. La salud mental no se mide en bienes materiales; requiere escucha, acompañamiento y contención emocional”, aseguró.
El testimonio de Flor también resaltó señales de alerta que los padres y familiares pueden observar como por ejemplo; aislamiento, descuido personal, cambios drásticos de conducta, consumo de sustancias o pérdida de motivación. Identificar estos indicadores a tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
“Compartir lo que sentimos, aunque sea con un mensaje o un gesto, nos conecta y nos ayuda a superar la tristeza.”
Mensaje de esperanza
Flor dio un mensaje para quienes atraviesan momentos similares: “No están solos. Buscar ayuda no es un signo de debilidad, es un grito de vida. Se puede salir adelante, reconstruirse y encontrar propósito y sentido en la existencia”.
Su historia evidenció que la prevención del suicidio requiere diálogo abierto, acompañamiento profesional, comprensión familiary, en muchos casos, apoyo espiritual. “Romper el tabú, hablar con responsabilidad y ofrecer contención puede salvar vidas”, concluyó.
“Con fe, apoyo y herramientas adecuadas, es posible transformar la oscuridad en fuerza y reconstrucción personal.”
Con su testimonio, esta joven metanense, demostró que aunque el camino sea difícil, hay salida. Su historia no solo visibiliza el dolor que enfrentan quienes atraviesan ideaciones suicidas, sino también las herramientas de recuperación y la importancia de un entorno que escuche y acompañe.