Una denuncia estremecedora ha quebrado la tranquilidad de Rosario de la Frontera. Una mujer de 73 años fue imputada provisionalmente como autora del delito de abuso sexual simple agravado por la guarda, en modalidad de hechos reiterados. Lo más alarmante del caso es el vínculo familiar: la acusada es la abuela paterna de las víctimas.
La investigación penal, encabezada por el fiscal Nicolás Rodríguez López, se disparó tras la denuncia radicada por la madre de dos niñas de 9 y 11 años. Según el relato materno, las pequeñas habrían sido víctimas de tocamientos y actos que vulneraron su integridad sexual durante años. El calvario, según se desprende de la causa, habría comenzado cuando las menores tenían apenas 4 y 6 años de edad.
Uno de los pasos procesales más determinantes fue la realización de la Cámara Gesell. En este entorno protegido, las dos hermanas fueron entrevistadas por especialistas y, según confirmaron fuentes judiciales, ratificaron punto por punto lo denunciado por su madre, brindando testimonios que complican seriamente la situación de la abuela.
Durante la audiencia de imputación, la mujer de 73 años contó con la asistencia de la defensa oficial. Sin embargo, optó por hacer uso de su derecho constitucional de abstenerse de declarar, guardando silencio ante las graves acusaciones en su contra.
Dada la gravedad de los hechos y el vínculo de confianza que la mujer mantenía con las niñas, la Fiscalía solicitó formalmente ante el Juzgado de Garantías interviniente que la acusada permanezca detenida mientras se sustancian el resto de las pericias.
El fiscal Rodríguez López enfatizó que la causa se encuentra en plena etapa de producción de pruebas, con «numerosas medidas dispuestas para lograr el esclarecimiento total de lo sucedido».
Este caso vuelve a poner el foco sobre la vulnerabilidad de las infancias en el ámbito intrafamiliar y la importancia de escuchar las señales de alerta en los más chicos. Por el momento, la comunidad permanece expectante ante las próximas resoluciones de un Juzgado que deberá decidir si la septuagenaria esperará el juicio tras las rejas.