Cuando la pasión por el deporte motor a pedal se lleva en la sangre, los resultados trascienden el plano individual para transformarse en una auténtica hazaña familiar. Tras el reciente e histórico desempeño de la delegación metanense en el Campeonato Interprovincial de Mountain Bike (MTB), donde se logró una efectividad perfecta en las tres fechas de competencia en Rosario de la Frontera, La Candelaria y Trancas, un apellido en particular resonó con fuerza en las clasificaciones finales: la familia Villar.
Este grupo de corredores locales no solo comparte los lazos de sangre y el día a día, sino también una rutina de entrenamientos rigurosos, sacrificios económicos y una devoción inquebrantable por las dos ruedas que los llevó a medirse con la élite del Noroeste Argentino (NOA).
ADN campeón sobre dos ruedas
El ciclismo es un deporte sumamente exigente, pero cuando se practica en familia, el apoyo logístico en los senderos y el aliento en las largadas se vuelven un factor determinante. El clan de corredores Villar se distribuyó en las diferentes categorías del certamen interprovincial, cubriendo tanto la experiencia de las divisiones Master como la proyección de las categorías formativas.
Haber completado un campeonato que incluyó terrenos tan diversos —desde el característico monte de Rosario de la Frontera hasta las exigentes trepadas de la localidad tucumana de Trancas— corona un año de esfuerzo compartido en el que la familia entera se movilizó detrás de un mismo sueño deportivo.
Ver a los Villar competir en simultáneo es un reflejo del verdadero espíritu del mountain bike local. Detrás de cada podio y de cada pechera de carrera hay un trabajo silencioso que incluye el mantenimiento de las bicicletas, la preparación física en los caminos rurales de la zona y los extensos viajes para representar a la provincia.