El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) presentó la actualización oficial del Mapa de Peligrosidad Sísmica de la República Argentina, un instrumento fundamental para el desarrollo urbano y la seguridad estructural que no se renovaba desde hace casi cuatro décadas.
El trabajo fue elaborado a partir de la sistematización de datos históricos de más de cinco siglos y las mediciones de la red nacional de monitoreo, que hoy cuenta con 50 sismógrafos y 100 acelerógrafos en todo el territorio, sumados al equipamiento de universidades nacionales.
El impacto en Salta y la región de Metán
Para la provincia de Salta y en particular para el departamento de Metán —zona históricamente atravesada por la falla de Lumbreras y antecedentes de movimientos telúricos de consideración—, la actualización resulta crucial.
Según el nuevo mapa georreferenciado, mientras el oeste salteño (puna y zona cordillerana) y la franja central presentan niveles de aceleración del suelo que van de moderados a elevados (tonos amarillos y anaranjados), la zona de San José de Metán y el sur provincial se sitúan en una franja de riesgo medio-alto. Esta categorización implica que las aceleraciones potenciales del suelo durante un sismo pueden ser significativas, exigiendo parámetros constructivos estrictos.
A diferencia del mapa diseñado en la década de 1980, este nuevo modelo incorporó variables más precisas sobre las magnitudes máximas probables, las profundidades de los focos telúricos y la aceleración de onda en la superficie, datos indispensables para la ingeniería antisísmica.
Prevención y planificación urbana
Desde los organismos técnicos aclararon que la actualización no busca predecir cuándo ocurrirá un terremoto —capacidad que la ciencia aún no posee—, sino determinar con exactitud a qué tipo de movimiento puede verse expuesta cada infraestructura.
Tras 40 años de avances científicos e instrumental de medición, contar con esta información permite a los municipios, ingenieros y arquitectos adecuar los códigos de edificación para que las viviendas, escuelas y edificios públicos de Metán y la provincia estén correctamente preparados frente a un eventual evento sísmico.