En la tarde de hoy, San José de Metán fue testigo del inicio de un trayecto lleno de emoción: los primeros peregrinos de la ciudad partieron a pie rumbo a la Catedral Basílica de Salta, dando comienzo a la histórica caminata de la fe.
Entre las miradas de despedida y los primeros rosarios compartidos a la orilla de la ruta, la historia de Sergio Romero sintetiza el verdadero significado del tiempo del Milagro. Sergio volvió a ponerse la mochila a la espalda por tercer año consecutivo. No camina por tradición ni por rutina; camina por el amor más puro que puede sentir un padre y por una promesa bendecida: la salud de su hija Yésica.
De las horas más oscuras al triunfo de la vida
La batalla de la familia Romero fue larga y dolorosa. Durante meses, el diagnóstico de cáncer para la pequeña Yésica puso a prueba la templanza de todos sus seres queridos. Sin embargo, la fortaleza de la niña y la devoción inquebrantable de su papá abrieron paso a la luz: en 2025, Yésica venció definitivamente a la enfermedad.
Hoy, el milagro camina sobre el asfalto. Aunque Yésica no puede realizar el desgaste físico de la caminata a pie, acompaña a su papá a corta distancia desde un vehículo de apoyo, siendo el faro constante que le da fuerzas en cada tramo de la Ruta 9.
Sergio no hace este trayecto en soledad. Un grupo entrañable de amigos y familiares sumaron sus pasos a los suyos para no dejarlo solo ni un solo kilómetro. En ese abrazo colectivo que protege la caminata de los Romero se refleja la solidaridad profunda del pueblo metanense, donde el dolor del vecino se acompaña y el milagro del hermano se celebra como propio.
A medida que el contingente avanza dejando atrás el departamento Metán y ganando terreno hacia la capital provincial, la historia de Sergio y Yésica se convierte en bandera para todos los devotos que van en camino: la certeza de que no hay enfermedad ni distancia invencible cuando la fe y la gratitud mueven el corazón.