La festividad del Señor y la Virgen del Milagro volvió a ratificar su doble valor para Salta: como la manifestación de fe más profunda de la región y como un formidable dinamizador del turismo y la economía provincial. Del 12 al 15 de septiembre, el territorio salteño combinó la solemnidad de los actos litúrgicos con una nutrida oferta orientada al patrimonio cultural y los paisajes naturales.
De acuerdo con los datos oficiales, la provincia registró el ingreso de 36.490 visitantes durante las jornadas festivas. Este flujo impactó fuertemente en la Capital, donde la ocupación hotelera alcanzó un 78,5 %.

El movimiento de viajeros no se concentró exclusivamente en la ciudad de Salta, sino que se distribuyó de manera fluida hacia distintos municipios y circuitos turísticos como los Valles Calchaquíes, la Quebrada del Toro y la Puna.
Los porcentajes de ocupación registrados en los principales destinos del interior fueron:
«El Milagro es el reflejo de nuestra identidad y de la capacidad de Salta para acoger a quienes nos visitan. Invitamos a todos a disfrutar de los paisajes y costumbres salteñas durante todo el año», destacó al respecto la ministra de Turismo y Deportes de la Provincia, Manuela Arancibia.

El punto culminante de la festividad fue la masiva procesión del 15 de septiembre, que reunió a 680.000 personas en la renovación del Pacto de Fidelidad, un voto de gratitud surgido en 1692 tras los sismos que marcaron la historia regional.
Para enriquecer la estadía de los fieles y visitantes, la iniciativa articulada «Experiencias del Milagro, vivencias de fe» coordinó el recibimiento de más de cien contingentes de peregrinos, recorridos por el circuito de templos y museos, la Novena, la Feria del Milagro y diversas presentaciones artísticas. Con más de tres siglos de vigencia, la festividad revalidó su posición como una de las manifestaciones de fe y patrimonio cultural más significativas de la Argentina.