La zona sur de la Capital provincial se convirtió en el epicentro de una postal inolvidable. En la antesala de la jornada central de las festividades patronales, la Rotonda del Peregrino en Limache fue el escenario de una noche colmada de emoción, donde se encendieron más de 2.500 velas para homenajear a los miles de caminantes que avanzaron desde distintos puntos del mapa salteño.
La convocatoria comunitaria reunió a vecinos, creyentes y familias completas que se acercaron con sus frascos y luminarias para dejar su plegaria, pedir por sus seres queridos y expresar su gratitud hacia los peregrinos que año a año renuevan su pacto de fidelidad con una promesa en el corazón.

El predio se transformó progresivamente en un manto de luces titilantes a medida que caía la noche. Entre cánticos espontáneos, rezos en voz baja y abrazos compartidos, la iniciativa reflejó con fidelidad la esencia del Milagro salteño: la solidaridad comunitaria y el profundo respeto por el esfuerzo físico de los contingentes que arriban a la ciudad.
«Es una imagen que eriza la piel y que resume todo lo que sentimos en estas fechas. Cada vela encendida representa la historia de un peregrino, una familia que espera un milagro o simplemente el decir ‘gracias’ por estar un año más aquí», expresaron emocionados los asistentes al lugar.
Con esta emotiva intervención luminosa, la ciudad de Salta cerró las horas previas a la histórica procesión con las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, reafirmando una vez más que la fe de su gente ilumina y une a toda la provincia.