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Anta

Crimen, encubrimiento y silencio en Anta: el caso Cuéllar sin respuestas judiciales

Fue asesinado de una puñalada en el corazón. A más de cinco meses del hecho, no hay detenidos. El único imputado fue absuelto por el beneficio de la duda. La familia denuncia encubrimiento, deficiencias en la investigación y presiones para que el caso quede impune.

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El 5 de febrero de 2024, cerca de las 3 de la madrugada, Néstor Abel Cuéllar fue hallado gravemente herido, tendido en la vía pública, con una lesión punzocortante en el tórax. Estaba inconsciente, boca abajo, y sin asistencia alguna. Su hija lo encontró a pocos metros del domicilio de Sebastián Tévez, conocido en la zona como “Ñato”, donde, según los datos aportados a la causa, se habrían producido los hechos.

A las 3.50, Cuéllar ingresó al hospital Enrique Romero de El Quebrachal, donde falleció a las pocas horas. El informe forense determinó como causa de muerte una locación cardíaca por arma blanca, provocada por un puntazo directo al corazón, lo que le generó un shock hipovolémico y un posterior paro cardiorrespiratorio irreversible.

El único acusado llevado a juicio fue Mario Rito Tévez, padre del propietario de la vivienda donde ocurrió el hecho. La investigación estuvo a cargo del Ministerio Público Fiscal del Distrito Judicial Sur – Circunscripción Anta, encabezado por la fiscal Dra. Celeste Pisacic, con intervención del auxiliar fiscal Zabal Soto.

Investigación parcial y sospechas de encubrimiento

En la etapa preliminar, Sebastián Tévez también había sido detenido, pero a los pocos días fue sobreseído por el mismo Ministerio Fiscal. No sólo fue desvinculado de la causa, sino que se le otorgó una autorización para radicarse en la provincia de Santa Cruz, lo que generó fuerte malestar en la familia de la víctima.

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“El asesino de mi papá es Sebastián Tévez, y la justicia lo dejó ir. Lo premiaron con una autorización para mudarse. Nunca fue a juicio. Nunca se le tomó declaración indagatoria en condiciones de imputado”, expresó Micaela Cuéllar, hija del fallecido.

La familia sostiene que la investigación tuvo graves falencias procesales; no se realizaron inspecciones oculares completas dentro de la vivienda donde se habría desarrollado el crimen, no se preservó la escena del hecho, y no se secuestró el arma homicida en el momento oportuno. El arma apareció días después, limpiada con alcohol, y fue entregada en la comisaría local. Para los familiares, ese accionar constituye una maniobra de encubrimiento y destrucción de evidencia.

“No se hizo peritaje dentro del comedor, donde siempre se hacían reuniones. Sólo sacaron fotos del frente de la casa y la calle. ¿Cómo puede ser que en un hecho de sangre no se allane la vivienda?”, cuestionó Alcira, otra de las hijas de Cuéllar.

El juicio oral y público se llevó a cabo en la Ciudad Judicial de Metán, a cargo del juez Sebastián Fucho. La Fiscalía presentó un solo testigo de cargo, Víctor Hugo Palomo, quien habría sostenido una versión de los hechos basada en supuestos, sin presenciar el momento exacto de la agresión.

La estrategia del Ministerio Público se enfocó exclusivamente en Mario Rito Tévez como autor material del crimen, sin contemplar otras hipótesis ni revisar con profundidad los elementos que vinculaban a Sebastián Tévez con el hecho. En la reconstrucción del crimen, el propio imputado habría deslindado su participación y señalado a su hijo como autor del apuñalamiento, dato que, según la familia, consta en actas y fue ignorado por la Fiscalía.

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“El juez absolvió al único imputado por el beneficio de la duda, y hoy no hay nadie detenido. El asesino sigue libre. Mi papá fue asesinado de una puñalada en el corazón, y no hay justicia”, remarcó Micaela.

La fiscalía había solicitado una condena de diez años de prisión, pero la sentencia absolutoria dejó en evidencia la debilidad probatoria del caso. La lectura de los fundamentos del fallo se realizará esta semana, pero los familiares ya anticiparon que iniciarán acciones para que se reabra la investigación.

Temor, amenazas y un pacto de silencio

Durante el proceso judicial, la familia Cuéllar denunció que fueron amenazados. Según relataron, una allegada del principal sospechoso los habría intimidado en la vía pública, asegurando que “si Sebastián cae preso, los van a matar”. Las denuncias fueron radicadas, pero nunca se los convocó a ratificar ni se les brindó protección.

Además, advierten que existe un pacto de silencio en el entorno del acusado. “Nadie quiso declarar. Es un pueblo chico, todos se conocen. No hablan por miedo o por amistad con la familia Tévez”, aseguraron.

La madre y los hermanos de Cuéllar, entre ellos un menor de 16 años, siguen esperando una respuesta del sistema judicial. “No vamos a parar hasta que haya justicia. No podemos aceptar que maten a una persona, limpien el arma, escondan las pruebas y encima no haya nadie preso”, afirmaron.

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El crimen de Néstor Abel Cuéllar, ocurrido en un barrio humilde de El Quebrachal, sigue sin resolverse. El fallo absolutorio dejó más preguntas que certezas. La familia, marcada por el dolor y la indignación, exige que se investigue a fondo y que el autor del homicidio responda ante la Justicia.

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