En la política moderna, la línea entre la labor legislativa y la búsqueda desesperada de protagonismo suele volverse difusa. El senador provincial por La Libertad Avanza, Roque Cornejo Avellaneda, ofreció un claro ejemplo de esta dinámica durante la reciente actividad institucional desarrollada en Campo Quijano.
Cornejo, quien construyó su recorrido parlamentario sobre un discurso de austeridad y el cuestionamiento sistemático a la gestión provincial, intentó aprovechar la presencia de autoridades del Gabinete nacional para montar una escena de provocación. Con el foco puesto en las cámaras y el libreto de la chicana rápida, el legislador libertario buscó ningunear la figura del gobernador Gustavo Sáenz en un claro intento de sumar puntos con la tribuna propia.
Sin embargo, el cálculo político le falló de manera rotunda. Lejos de encontrar complicidad o respaldo en la comitiva oficial, fue la propia ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, quien le puso un límite en público. «El que se mete con el gobernador se las va a tener que ver conmigo», sentenció Petovello, al percatarse del tono del cruce y de la intención de Cornejo de transformar un encuentro institucional en una tribuna de agresión. Pettovello tomó distancia de sus dichos y le dejó en claro que la agenda nacional no convalida el agravio ni el ninguneo hacia las autoridades provinciales.
El episodio dejó al senador desautorizado y sin margen de maniobra. Acostumbrado a la comodidad de las redes sociales y al impacto de la declaración estridente, Cornejo comprobó en territorio que la prepotencia verbal no siempre se traduce en peso político, especialmente cuando el propio Gabinete al que pretende representar prefiere la articulación institucional antes que el circo mediático.