El mes de abril marca el inicio de una nueva etapa de incertidumbre para miles de familias en la provincia. La eliminación definitiva del programa «Volver al Trabajo» por parte del Gobierno nacional representa el cierre del último esquema de continuidad de lo que fuera el Potenciar Trabajo, dejando sin red de contención a los sectores más postergados de la economía informal.
Desde las organizaciones sociales, el diagnóstico es alarmante. Darío Limachi, dirigente de Libres del Sur Territorial, advirtió que el impacto de este recorte será «devastador», especialmente en el interior de la provincia, donde las oportunidades laborales son prácticamente nulas.
Aunque las planillas oficiales registran a 52.739 titulares directos en Salta —concentrados mayoritariamente en el área metropolitana y los departamentos del norte—, el impacto real se multiplica al analizar el entorno familiar. «Si sumamos a sus familias, el impacto alcanza a cerca de 200.000 personas», sostuvo Limachi.
A pesar de que el monto del beneficio se encontraba congelado en 78.000 pesos, para miles de salteños ese ingreso representaba la diferencia entre comer o no. «Para muchas familias significaba poder pagar el alquiler, los servicios o garantizar comida por semanas», remarcó el referente, desmitificando la idea de que se trata de un monto «prescindible».
El Gobierno nacional fundamenta la supresión del subsidio bajo la premisa de incentivar la inserción en el mercado laboral privado. Sin embargo, los dirigentes territoriales cuestionan duramente esta lógica en un contexto de recesión y caída del empleo.
«Hablan de volver al trabajo, pero la realidad es que no hay empleo suficiente», sentenció Limachi. El coordinador resaltó que el programa no era solo una transferencia de dinero, sino que permitía generar cooperativas y capacitar a personas sin experiencia previa, creando un puente que hoy queda dinamitado.
La crítica central apunta a la falta de gradualismo y la ausencia de propuestas superadoras. Para los referentes sociales, el Estado debería haber fortalecido y orientado el programa en lugar de suprimirlo totalmente, entendiendo que hay sectores que se encuentran estructuralmente fuera del mercado laboral formal.
Con la eliminación de esta herramienta, el Gobierno de Javier Milei suma un nuevo capítulo a su política de «déficit cero», pero traslada el costo directamente a los barrios populares de Salta, donde la previsibilidad económica acaba de desaparecer junto con el último rastro del Potenciar Trabajo.