La histórica Casa de Tucumán fue el escenario de una Vigilia Patria atípica y blindada a las 00 hs de este 9 de julio. Un operativo de seguridad desproporcionado, con vallas que bloquearon completamente los accesos, impidió que los ciudadanos tucumanos y argentinos pudieran acercarse a celebrar el aniversario de la Independencia. La ceremonia, breve y hermética, fue encabezada por el presidente Javier Milei, quien, lejos de predicar la libertad con el ejemplo, optó por el aislamiento en el Cuna de la Independencia, un centralismo que contradice su discurso libertario. Esta frialdad en suelo nacional contrasta fuertemente con la performance de Milei apenas días atrás en la embajada de Estados Unidos, donde fue el primer mandatario argentino en la historia en asistir a los festejos de la independencia estadounidense, celebrando efusivamente como un ciudadano más en suelo extranjero.
En medio de este clima gélido, tanto climático como político, se dio la presencia del gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, junto a sus pares de otras provincias. La presencia de los mandatarios provinciales se produce en un momento decisivo: la Casa Rosada ha iniciado una ronda de conciliación desesperada con las provincias. La caída libre de Milei en las encuestas, profundizada por el escándalo Adorni, ha obligado al Ejecutivo a buscar aliados donde antes solo veían enemigos. La necesidad tiene cara de hereje y la Rosada necesita gobernadores a los que ha asfixiado financieramente.
Sáenz, al ser consultado por la prensa, intentó mantener el equilibrio: «Celebramos que en su discurso se haya referido al federalismo por el tanto luchamos quienes vivimos en el norte«. No obstante, la realidad lo obligó a marcar la cancha. El gobernador salteño recordó las postergaciones históricas de la región y al referirse a la agenda legislativa planteada por el Presidente para los próximos meses, fue contundente: «Apoyaremos aquellas iniciativas solo si benefician a la provincia de Salta, si no nos benefician, no acompañaremos«. Una frase que resuena como advertencia en medio de la negociación por la coparticipación federal, un tema clave del Pacto de Mayo sobre el que Sáenz fue claro: «Desde 1994 está pendiente una nueva ley con criterios objetivos. Hasta hoy nunca se trató y lo único que se ha hecho ha sido parchar la situación. Hay que buscar un equilibrio y que todos los argentinos tengan las mismas oportunidades».
Finalmente, y en relación a las PASO, Sáenz reiteró su acuerdo con la eliminación, calificándolas de una «gran encuesta electoral y un gasto innecesario». Un punto de coincidencia que no oculta la tensión de una Vigilia de vallas y frío, donde el federalismo fue más una consigna vacía en el discurso presidencial que una realidad en las calles blindadas de Tucumán.