La cuenta regresiva para la gran definición del Mundial 2026 mantiene en vilo al país, pero en las últimas horas la atención se desvió parcialmente hacia un terreno de alto impacto político y cultural. La incógnita sobre quién será la voz encargada de interpretar el Himno Nacional Argentino en los actos protocolares previos al partido encendió las alarmas y desató una inesperada polémica que involucra al plantel de la Selección y a la mismísima Casa Rosada.
La incertidumbre comenzó cuando trascendió que los jugadores del combinado nacional acercaron a la organización la propuesta formal para que Lali Espósito repita la histórica gesta de Qatar 2022 y sea la encargada de cantar el himno. Sin embargo, la sugerencia no tardó en chocar de frente con las esferas del Poder Ejecutivo Nacional. El presidente Javier Milei «puso el grito en el cielo» al enterarse de la postulación de la artista pop —con quien ha mantenido públicos y feroces cruces mediáticos e ideológicos en el pasado— y dictaminó de forma tajante que «no sería conveniente» su participación en un evento de semejante magnitud global.
Frente al veto de Lali, el mandatario nacional contraatacó con una propuesta de su propio agrado institucional: Soledad Pastorutti. La referente de Arequito cuenta con el perfil tradicional y la masividad que el oficialismo considera adecuados para representar la identidad patria ante los ojos del mundo, abriendo una tensa negociación de último momento entre la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), el Gobierno y los referentes del vestuario.
¿El salteño Jorge Rojas puede ser la solución de consenso?
En medio de este tironeo y la creciente polémica, comenzó a tomar fuerza un tercer nombre que podría destrabar el conflicto: el de Jorge Rojas. El cantautor salteño y ex-Nochero se encuentra actualmente en la sede mundialista disfrutando del certamen como un hincha más, lo que facilitaría notablemente la logística para su presentación. Al ser una figura sumamente respetada tanto por el público folclórico tradicional como por las nuevas generaciones, la opción de Rojas asoma como la alternativa ideal para pacificar las aguas y conformar a todas las partes involucradas sin que ninguna deba dar el brazo a torcer de manera pública.
A pocas horas del partido más importante del año, la grilla artística oficial sigue bajo un estricto hermetismo. ¿Prevalecerá el deseo de los futbolistas que buscan el bicampeonato mundial, se impondrá la línea del Ejecutivo o la mística de un salteño terminará uniendo los dos lados de la grieta en una sola voz?