La interna en el seno del Gobierno y el oficialismo sumó un nuevo y gravísimo capítulo tras las duras declaraciones de la vicepresidenta Victoria Villarruel contra el presidente Javier Milei. La titular del Senado expresó públicamente su inquietud por la salud mental del jefe de Estado al cuestionar su decisión de respaldar en redes sociales una serie de acusaciones vertidas en su contra por la diputada libertaria Lilia Lemoine.
El cruce se desencadenó luego de que Milei compartiera un mensaje de Lemoine en la red social X, donde la legisladora señalaba a la exintegrante de La Libertad Avanza, Marcela Pagano, como la supuesta redactora en las sombras de las publicaciones de la vicepresidenta. En ese mismo posteo, la diputada acusó a ambas dirigentes de haberse acercado al peronismo, de compartir asesores y de haber sido cómplices en un intento de juicio político contra el Presidente, comparando irónicamente la relación de Villarruel y Pagano con la alianza entre Rusia e Irán contra Occidente.
Frente a la difusión de estas acusaciones desde la propia cuenta del Presidente, Villarruel reaccionó cuestionando si semejante nivel de locura galopante había sido validado por el propio mandatario. Asimismo, la vicepresidenta afirmó que el delirio parecía resultar contagioso y sostuvo que el jefe de Estado padece persecuciones imaginarias que termina replicando tanto en la Argentina como en el exterior, concluyendo con una categórica frase sobre su genuina preocupación por el estado actual de Milei.
El enfrentamiento entre la titular del Senado y la diputada nacional, que preside la Comisión de Juicio Político, arrastra una escalada previa motivada por la brecha salarial entre ambas cámaras del Congreso. Lemoine había atribuido la diferencia de haberes a una decisión política de Villarruel para congraciarse con la alta política, remarcando que mientras en la Cámara baja se mantuvo la austeridad con sueldos de seis millones de pesos, en la Cámara alta los senadores perciben doce millones de pesos.
En respuesta a esos cuestionamientos presupuestarios, Villarruel calificó a Lemoine como un ejemplo de las cualidades que la sociedad no desea en un legislador, tildándola peyorativamente de cerebro de microbio y acusándola de dedicarse a actividades golpistas y campañas mediáticas. Por su parte, la diputada arremetió tildando a la vicepresidenta de «Kukacruel», ironizando sobre supuestos alineamientos con dirigentes de la oposición y reclamando la necesidad de confeccionar mejores listas electorales para evitar el ingreso de figuras camufladas dentro del espacio.