La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que el actual episodio del fenómeno El Niño alcanzará una intensidad de fuerza inédita, proyectando su punto máximo para finales de este año y extendiendo sus repercusiones climáticas globales hasta febrero de 2027.
La secretaria general del organismo, la argentina Celeste Saulo, y el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtieron que el evento está adquiriendo dimensiones «gigantescas», ubicando al planeta en terreno desconocido de clima extremo con graves consecuencias económicas y ambientales.
Emergencias regionales y tormentas simultáneas
La magnitud del fenómeno ya desencadenó la declaración de estado de emergencia y alertas rojas en países como Panamá, El Salvador, Perú y Ecuador, al tiempo que Brasil desplegó un operativo histórico de brigadistas para contener incendios forestales.
En el océano Pacífico se registran situaciones atípicas, como la presencia simultánea de tres fenómenos ciclónicos activos: la tormenta tropical Marie y los huracanes Karina y Lowell, ambos de categoría 4, impulsados por las altas temperaturas marítimas.
Impacto en la Argentina y plan de contención federal
En el territorio nacional, el director del Servicio Meteorológico Nacional, Pedro Di Nezio, detalló que El Niño generará efectos contrapuestos: mientras que en Cuyo aportará lluvias que alivian una sequía histórica de 15 años, en la región del Litoral, la Cuenca del Plata y el centro del país incrementará fuertemente el riesgo de crecidas e inundaciones.
Frente a este escenario, el Gobierno Nacional —a través de la Agencia Federal de Emergencia (AFE)— puso en marcha el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027. El programa coordina acciones preventivas con provincias como Buenos Aires, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Misiones y Santa Fe, estableciendo un esquema escalonado de asistencia en seguridad y salud ante tormentas extremas.